9 septiembre, 2026
Por Adelaida Pérez Milán, directora de consultoría de Incatema
Cada 9 de septiembre celebramos el Día Mundial de la Agricultura, una jornada que este año cobra un significado especial al enmarcarse en el Año Internacional de la Agricultora 2026. Desde Incatema, consideramos indispensable que el objetivo central de este periodo —visibilizar a la mujer en el sector rural y acelerar la igualdad de género en los sistemas agroalimentarios mundiales— deje de ser una mera declaración de intenciones para convertirse en el eje estratégico de cualquier proyecto de desarrollo agrícola.
La realidad que observamos a diario sobre el terreno, especialmente en el continente africano, nos confirma que la agricultura no puede avanzar sin el liderazgo femenino. Según los últimos datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 76% de las mujeres trabajadoras en África subsahariana están empleadas en sistemas agroalimentarios.
A pesar de ello, los retrocesos y las brechas persisten de forma alarmante. Las mujeres perciben, de media, 82 céntimos por cada dólar que ganan los hombres en la agricultura. Al mismo tiempo, más del 90% de sus empleos en la región son de carácter informal.
Esta precariedad no solo limita su capacidad de decisión, sino que las expone a mayor vulnerabilidad. De hecho, en los últimos balances, 11,2 millones más de mujeres que de hombres se enfrentaron a inseguridad alimentaria severa. Por todo ello, acelerar la igualdad de género no es solo una cuestión de justicia social; es un pilar macroeconómico fundamental para el desarrollo del continente.
Tal como sostienen la propia FAO y el Banco Mundial, cerrar la brecha de género y empoderar a las mujeres en el campo podría aumentar el PIB mundial en un billón de dólares y rescatar a 45 millones de personas de la inseguridad alimentaria. Solo en África, donde reside el mayor potencial de tierra cultivable del planeta, prescindir de la mitad de su fuerza productiva es un lujo inasumible.
En Incatema somos conscientes de que la tecnificación y la profesionalización del campo son las herramientas más eficaces para el empoderamiento femenino. Nuestro trabajo sostenido en la República de Angola, mediante la asistencia técnica al Programa de Desarrollo de la Agricultura Comercial (PDAC) financiado por el Banco Mundial y la Agencia Francesa de Desarrollo, es prueba de ello.
Al preparar planes de negocio y diseñar infraestructuras de riego eficientes para explotaciones agrícolas, nuestra asistencia técnica va ligada a promover la contratación formal de mujeres y jóvenes, con la consiguiente dignificación de sus condiciones laborales y de alojamiento en el campo.
De igual modo, a través de proyectos estratégicos e institucionales como MOSAP 3, orientados a la transformación y certificación de la agricultura y la ganadería para la exportación, buscamos que el salto de una agricultura familiar de subsistencia a una comercial estructure cadenas de valor verdaderamente inclusivas.
A día de hoy, la verdadera innovación en el sector primario pasa por dotar a las mujeres de recursos, formación y derechos. Desde Incatema vamos a seguir aportando nuestra experiencia internacional para construir un modelo agrícola resiliente, rentable y equitativo que permita a África, impulsada por sus agricultoras, alimentar al mundo de forma sostenible.