29 julio, 2026
El programa, financiado por el Banco Mundial e implementado por la Comisión Nacional de Riego de Tanzania (NIRC) con la asistencia técnica de Incatema, completa con éxito la fase piloto de formación y firma de acuerdos para mejorar la gestión sostenible de infraestructuras de riego en la región de Iringa.
La Comisión Nacional de Riego de Tanzania (NIRC), con el apoyo técnico de Incatema y financiación del Banco Mundial, ha completado con éxito la fase piloto de la asistencia técnica para la elaboración de acuerdos de operación, gestión y mantenimiento de los perímetros de riego dentro del Programa de Resiliencia de los Sistemas Alimentarios de Tanzania (TFSRP). En este contexto, se ha culminado la formación de agricultores y la firma de acuerdos señalados en tres sistemas de riego de la región de Iringa: Magozi, Mgowelo y Nyanzwa.
La iniciativa constituye un hito dentro del programa nacional de modernización del regadío, al establecer un modelo de gestión compartida entre la administración pública y las comunidades de regantes, con el objetivo de garantizar una operación más eficiente, sostenible y participativa de las infraestructuras de riego.
Formación para una gestión sostenible del agua
Durante la fase de campo, un equipo de 30 facilitadores —15 pertenecientes a la NIRC y otros 15 a INCATEMA— impartió ocho módulos de formación dirigidos a responsables de las comunidades de regantes, agricultores y autoridades locales. Los contenidos abordaron aspectos como la gobernanza de las organizaciones, la distribución del agua, el mantenimiento de las infraestructuras, la gestión financiera, la conservación ambiental y la inclusión social.
En total, 83 participantes recibieron formación específica, mientras que 347 agricultores participaron posteriormente en las asambleas generales celebradas para aprobar y firmar los nuevos acuerdos de gestión en los tres sistemas piloto. Los acuerdos fueron respaldados por unanimidad en las tres comunidades, reflejando el elevado nivel de compromiso de los usuarios con el nuevo modelo de gestión.
Un modelo de corresponsabilidad entre instituciones y agricultores
Los acuerdos establecen una distribución clara de responsabilidades entre la Comisión Nacional de Riego y las Comunidades de Regantes. Mientras el NIRC mantiene la responsabilidad sobre las principales infraestructuras de riego, las comunidades de regantes asumirán la operación y el mantenimiento de las redes secundarias y terciarias, reforzando así la gestión local y la sostenibilidad del servicio.
"El verdadero éxito de este proyecto no reside únicamente en la firma de los acuerdos, sino en que los propios agricultores han asumido un papel protagonista en la gestión de unas infraestructuras esenciales para su futuro. Hemos contribuido a crear un modelo de gobernanza que fortalecerá la resiliencia de estas comunidades y garantizará un uso más eficiente del agua", destaca Ana González, directora del proyecto.
La experiencia piloto servirá para ampliar el programa
El proyecto también permitió identificar importantes retos comunes en los tres sistemas de riego, como la acumulación de sedimentos en los canales, la necesidad de reforzar el mantenimiento preventivo y la baja participación de mujeres en las comunidades de regantes, aspectos que serán objeto de actuaciones específicas durante la ampliación del programa.
Uno de los casos más significativos fue el del sistema de Magozi, donde unas graves inundaciones alteraron el cauce del río y dañaron parte del canal principal. Ante esta situación, los propios agricultores organizaron trabajos comunitarios para construir un desvío provisional que permitió mantener el suministro de agua mientras se planificaban las actuaciones de rehabilitación definitiva.
La experiencia desarrollada en los tres proyectos piloto servirá ahora como referencia para extender este modelo de gestión a otros 20 sistemas de riego contemplados en el marco de la presente asistencia técnica de Incatema.
“La respuesta de las comunidades ha demostrado que, cuando la formación técnica se acompaña de participación y compromiso local, los resultados son sostenibles en el tiempo. Esta experiencia nos permitirá escalar el modelo a nuevos sistemas de riego con mayores garantías de éxito”, añade González.